lunes, 24 de diciembre de 2007

LA BANDERA DE LA POESÍA ENTRE LOS TRABAJADORES

Por un poeta argentino.
Entrevista de Jorge Alejandro Boccanera.*
Chosica además de ser una bonita palabra, es la denominación de una localidad cercana a la ciudad de Lima, pero diferenciada de ésta por un saludable clima de sierra. El lugar se torna aún más saludable, porque en una de sus casas humildes vive un verdadero poeta, Víctor Mazzi Trujillo.
Seguramente cuando se escriba la historia de la poesía latinoamericana de este siglo, se ignore este nombre, como ya ha sucedido en varias antologías de poetas del Perú; pero los que tuvimos la oportunidad de conocerlo sabemos de la fidelidad a la poesía, que por muchos años han manifestado Víctor y el grupo intelectual “Primero de Mayo” del cual es cofundador.
El grupo mencionado cumplió en julio pasado nada menos que veinte años de existencia en las letras. Está formado casi en su totalidad por obreros, que dedican el poco tiempo libre del que disponen a la poesía. Uno de ellos es Víctor, poeta y albañil, aunque últimamente por razones de salud se ha dedicado a la venta de libros en la Universidad Nacional de La Cantuta, que alberga en su gran mayoría a estudiantes provenientes del campesinado peruano.
“Primero de Mayo” no sólo ostenta el hecho de la continuidad en la literatura, sino la característica de haberse desarrollado y ampliado a través de la creación de filiales de provincias en lugares como Talara, Huancayo y Piura, entre otros. Las publicaciones también han proliferado en revistas como “Liberación”, “Honda tierra” y “Papeles del payador”; y en forma de cuadernos de poesía y prosa, entre los que se destacaron “Prólogo del alba”, “Perú, es tu hora”, “Columna de luz” y “Canto y seña”.

La poesía de Mazzi nos hace recordar los versos de otro poeta latinoamericano, Oscar R.F. García, obrero de una fábrica de cartón corrugado. Se expresa en un lenguaje claro y exprime los hechos en la búsqueda del mensaje. Como alguna vez escribiera este poeta argentino, “la luz se construye a martillazos”. Estos versos han sido recreados en toda obra (aún inédita) de Víctor, que no canta para la gente, sino que su canto emerge desde la gente, en una tarea decididamente vital.

Ha dicho alguna vez el poeta peruano Alejandro Romualdo: “Víctor Mazzi se ha elevado en sus poemas como en un andamiaje sólido y necesario; él ha arribado a una altura humana difícil de alcanzar, se ha aferrado a una cornisa celeste como un náufrago del cielo (…) Mazzi ha abandonado las alturas de su profesión de albañil, recuperándolas inmediatamente por las de su profesión de poeta (…) Cuando comprobé la aparición de este poeta que viene a combatir al lado nuestro por ley natural, lo ví como un desagravio a todos los que en el Perú sufrimos la dicha de ser escritores fieles a nuestra extracción popular”.

Sino también significativas las palabras de otro gran intelectual peruano sobre Víctor. El ya desaparecido poeta Sebastián Salazar Bondy escribió: “Un porte sencillo, unas manos duras, una mirada limpia, son algunos de los rasgos de su persona que de inmediato se imponen (…) Hay una clase de escritor que no es el ilustrado, el cultivado en las disciplinas intelectuales con el rigor del estudio y la aplicación sin pausa. Es el escritor dueño de una facultad expresiva innata”.

Creo que no caben más apreciaciones que aquellos versos de otro poeta obrero, Oscar R.F. García: “Hoy la poesía es un reclamo/ una rebelde obstinación obrera/ una pared pintada/ un cartelón donde escribimos fábrica tomada”.

-¿Cuándo se forma el grupo intelectual “Primero de Mayo” y cuáles son sus objetivos?El grupo nace en julio del 56 en la ciudad de Lima. Lo fundamos con otros escritores como Guerra Peñaloza, Carlos Loayza y Leoncio Bueno. A este primer grupo se van a ir uniendo otros poetas. En su mayoría el grupo estaba integrado por obreros. Loayza era albañil de Piura; Leoncio Bueno era electricista de Casagrande; Guerra Peñaloza era ferroviario de Huancavelica; Pérez Contreras era campesino de Jauja y yo era albañil de Morococha. En esa época publicamos el primer libro de poemas entre todos; se llamó “Prólogo del alba”. Los seleccionados éramos trece trabajadores peruanos. En 1957 sacamos nuestra declaración de principios, donde propugnábamos por una literatura que emerja de la clase trabajadora y promueva sus valores auténticos.

Después del primer libro, que respondía a nuestro entender a la necesidad histórica de ese momento, exponemos, nutridos de una cultura idealista y metafísica, los problemas colectivos, evolucionando progresivamente hacía formas del arte más cuidadas.

-¿Cómo es el lenguaje de esa poesía?El lenguaje es duro, protestatario y rebelde. Se desechan las reglas en pos de un lenguaje propio y de una manera particular de expresión.

-¿Habría entonces un sacrificio del lenguaje eminentemente poético por la búsqueda del mensaje?
Eso exactamente ha venido ocurriendo hasta nuestros días.

-¿Qué pasaría si la literatura del grupo “Primero de Mayo” dejara de serlo como prioridad?
Quedaría, en ese caso, como el testimonio de una clase en determinada época, como ocurrió con los poetas franceses de 1830 a 1871, o sea de la Comuna de París. Toda esa poesía no es una gran poesía, pero tiene una formulación histórica innegable.

-¿Porqué la mayoría de tus trabajos se mantiene inéditos?
Sucedió que al ganar algunos concursos de poesía, donde se establecía como premio la edición, quedé a la espera. Lo cierto es que dicha publicación, por diversos factores, nunca se hizo. Mis poemas constan en antologías como la de “Poemas a Mariátegui”(1959) “Antología de la poesía revolucionaria”(1966); la “Antología de la literatura de Junín” (1975); y la que este año ha editado la Biblioteca Universitaria y que yo mismo he preparado, sobre la “Poesía proletaria del Perú” (1976).

-¿Qué sucede con la poesía de las nuevas generaciones, digamos del 60 en adelante, y específicamente cómo se manifiestan los jóvenes dentro del grupo?
Pienso que la generación del 60, en el Perú, no es una generación homogénea; está dividida en dos tendencias. Una de comunicación con las mayorías, con la encuentro más afinidad y entre los que sobresalen Marcos Martos e Hildebrando Pérez, y la otra que la creo cercana al existencialismo, llevada adelante por poetas como Hinostroza, Elqui Burgos y Garayar entre otros. Estos poetas desarrollan una poesía vital y esperanzada, que se opone de algún modo a la de Ramírez Ruiz, por ejemplo, que trata de imponer una corriente intelectualista. Entre los jóvenes poetas con que cuenta el grupo se encuentran Artidoro Velapatiño, que muestra en sus trabajos un lineamiento acorde con su sensibilidad literaria, por medio de una sintaxis de tipo quechua; Julio Carmona quien desarrolla una intensa búsqueda hacia nuevas formas dentro de una poesía testimonial; Alberto Alarcón, con un intenso lirismo cargado de humor y de ironía; y Eduardo Ibarra, con una poesía clara y contundente.

-¿A qué poetas latinoamericanos sentís cercana tu obra?
Por la circunstancia en que vivo, con Vallejo, por la actitud y conducta literaria apoyada en una conducta vivencial; con Marco Martos por reflejar una realidad social; y con el argentino Oscar R.F. García en el sentido de mantener la tonalidad proletaria en su poesía.

- Tu opinión breve sobre tres momentos diferentes de la poesía peruana: Alejandro Romualdo, Antonio Cisneros y Enrique Verástegui.
Romualdo es el mayor poeta de la generación del 50. Cisneros es el poeta de más alto vuelo de la década siguiente; y Verástegui es una revelación fulgurante.

* Entrevista realizada por Jorge Alejandro Boccanera y publicada en el Suplemento cultural de El sol de México, 30 de enero de 1977. pp. 10-12. Se han suprimido los poemas: Profesión y fe, Epinítica, Rosseta, Hugo Strasser y yo. Elegía a un ciudadano desconocido.

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